/ domingo 16 de septiembre de 2018

Cabañuelas - Bioplástico, a partir de cáscaras de plátano y semillas de aguacate

El mercado de los plásticos de origen biológico y/o biodegradable está en constante evolución. Ha sido principalmente impulsado desde hace varios años por importantes avances en la capacidad de producción de polímeros biodegradables y no biodegradables. Se denominan bioplásticos aquellos plásticos biodegradables y que esencialmente derivan de recursos renovables, como el almidón, el maíz y la celulosa de las plantas.

Se dice que un material es biodegradable cuando puede ser degradado por microorganismos para originar moléculas sencillas asimilables por el ambiente. Como los microorganismos no tienen las enzimas necesarias para romper las uniones químicas de las moléculas que forman parte de los plásticos sintéticos comunes, como el polietileno, polipropileno, policloruro de vinilo, polietilentereftalato, etcétera, estos plásticos no son biodegradables.

Los bioplásticos hoy se producen esencialmente a partir de los cultivos o sus deshechos – entre otros – del maíz, almidón, celulosa y a través de procesos de fermentación bacteriana. Sabemos que para obtener bioplástico a base de almidón existe también la posibilidad de lograrlo mediante las cáscaras de plátano y de semillas de aguacate.

En general las cáscaras de plátano son consideradas residuos agrícolas, de tal manera que se convierten en materia prima para la producción de bioplásticos a través de la extracción del almidón que contienen. Gran parte de las investigaciones realizadas sobre estos biomateriales, en los últimos años, se han concentrado en reducir costos de producción y aumentar la productividad utilizando diversas estrategias.

Otra posibilidad está relacionada con la que desarrolló Scott Munguía, para la producción de plástico a partir de la semilla de aguacate, este joven michoacano, inventó un bioplástico que se degrada más rápido que los plásticos generados a base de hidrocarburos y que no se obtiene de una fuente alimenticia.

El alumno del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), explicó que primero se extrae el biopolímero de la semilla de aguacate y posteriormente pasa por dos procesos indispensables para su modificación química y que de esa manera se convierta en un insumo viable para la producción de bioplástico, que se transforma en bolsas de acarreo, popotes y otros productos cien por ciento degradables.


*+Sígueme en redes sociales

(F) Heidy Wagner Laclette

(T) @heidyDiario


El mercado de los plásticos de origen biológico y/o biodegradable está en constante evolución. Ha sido principalmente impulsado desde hace varios años por importantes avances en la capacidad de producción de polímeros biodegradables y no biodegradables. Se denominan bioplásticos aquellos plásticos biodegradables y que esencialmente derivan de recursos renovables, como el almidón, el maíz y la celulosa de las plantas.

Se dice que un material es biodegradable cuando puede ser degradado por microorganismos para originar moléculas sencillas asimilables por el ambiente. Como los microorganismos no tienen las enzimas necesarias para romper las uniones químicas de las moléculas que forman parte de los plásticos sintéticos comunes, como el polietileno, polipropileno, policloruro de vinilo, polietilentereftalato, etcétera, estos plásticos no son biodegradables.

Los bioplásticos hoy se producen esencialmente a partir de los cultivos o sus deshechos – entre otros – del maíz, almidón, celulosa y a través de procesos de fermentación bacteriana. Sabemos que para obtener bioplástico a base de almidón existe también la posibilidad de lograrlo mediante las cáscaras de plátano y de semillas de aguacate.

En general las cáscaras de plátano son consideradas residuos agrícolas, de tal manera que se convierten en materia prima para la producción de bioplásticos a través de la extracción del almidón que contienen. Gran parte de las investigaciones realizadas sobre estos biomateriales, en los últimos años, se han concentrado en reducir costos de producción y aumentar la productividad utilizando diversas estrategias.

Otra posibilidad está relacionada con la que desarrolló Scott Munguía, para la producción de plástico a partir de la semilla de aguacate, este joven michoacano, inventó un bioplástico que se degrada más rápido que los plásticos generados a base de hidrocarburos y que no se obtiene de una fuente alimenticia.

El alumno del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), explicó que primero se extrae el biopolímero de la semilla de aguacate y posteriormente pasa por dos procesos indispensables para su modificación química y que de esa manera se convierta en un insumo viable para la producción de bioplástico, que se transforma en bolsas de acarreo, popotes y otros productos cien por ciento degradables.


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