/ domingo 16 de junio de 2024

Cabañuelas | Mejengue y simichol, bebidas ancestrales de Querétaro


La riqueza gastronómica de México es extensa y reconocida. Algunas de las bebidas que afortunadamente hoy en día siguen presentes, tienen su origen en la época prehispánica, se crearon con la fusión de ingredientes traídos por las migraciones ocurridas a lo largo de la historia, pero que se acoplaron a un principio fundamental antiguo: Endulzar líquidos y enriquecerlos con sabores de frutas o hierbas, técnica que desde aquella época se utilizaba para mejorar el sabor de brebajes como el mejengue y el simichol, ambas bebidas típicas queretanas.

El mejengue, es una bebida de las más tradicionales dentro de la gastronomía de Querétaro, forma parte del Diccionario Larousse Cocina que la define como una bebida alcohólica elaborada con pulque, maíz prieto, piña, plátano, hojas de maíz, piloncillo y canela.

Tiene sabor fuerte y se bebe durante las festividades patronales; se dice que es el acompañante perfecto de un buen mole. Para su preparación, el piloncillo se diluye en agua, se le agrega el pulque, el maíz prieto quebrado y las hojas de maíz cortadas en tiras; la mezcla se deja fermentar por tres días en un lugar caliente y después se le agrega plátano, piña y canela, y se deja reposar por 24 horas más antes de servirse.

La palabra mejengue tiene varios significados que van de fuerza, brío; lío o enredo hasta encanto o atractivo físico de una persona, en cuanto a “mejenguear” quiere decir: Practicar un deporte como aficionado, especialmente el futbol.

Con relación al simichol, hecha de maíz fermentado, tiene su origen en los pueblos indígenas de los municipios de Amealco, Tolimán y Colón, se trata de una bebida ancestral hoy en día poco conocida en el país, sin embargo es distintiva de la gastronomía típica queretana.


  • Facebook: Heidy Wagner Laclette


La riqueza gastronómica de México es extensa y reconocida. Algunas de las bebidas que afortunadamente hoy en día siguen presentes, tienen su origen en la época prehispánica, se crearon con la fusión de ingredientes traídos por las migraciones ocurridas a lo largo de la historia, pero que se acoplaron a un principio fundamental antiguo: Endulzar líquidos y enriquecerlos con sabores de frutas o hierbas, técnica que desde aquella época se utilizaba para mejorar el sabor de brebajes como el mejengue y el simichol, ambas bebidas típicas queretanas.

El mejengue, es una bebida de las más tradicionales dentro de la gastronomía de Querétaro, forma parte del Diccionario Larousse Cocina que la define como una bebida alcohólica elaborada con pulque, maíz prieto, piña, plátano, hojas de maíz, piloncillo y canela.

Tiene sabor fuerte y se bebe durante las festividades patronales; se dice que es el acompañante perfecto de un buen mole. Para su preparación, el piloncillo se diluye en agua, se le agrega el pulque, el maíz prieto quebrado y las hojas de maíz cortadas en tiras; la mezcla se deja fermentar por tres días en un lugar caliente y después se le agrega plátano, piña y canela, y se deja reposar por 24 horas más antes de servirse.

La palabra mejengue tiene varios significados que van de fuerza, brío; lío o enredo hasta encanto o atractivo físico de una persona, en cuanto a “mejenguear” quiere decir: Practicar un deporte como aficionado, especialmente el futbol.

Con relación al simichol, hecha de maíz fermentado, tiene su origen en los pueblos indígenas de los municipios de Amealco, Tolimán y Colón, se trata de una bebida ancestral hoy en día poco conocida en el país, sin embargo es distintiva de la gastronomía típica queretana.


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