/ miércoles 9 de enero de 2019

Ecos del Senado

Ser impecable con las palabras


La Constitución Política de nuestro país prohíbe toda discriminación, incluida aquella en razón de las opiniones que pueda externar cualquier persona. También señala que la Nación Mexicana es única e indivisible y que el Presidente debe desempeñar su cargo, mirando por el bien y prosperidad de la Unión.

Pero nuestro Presidente ha sostenido desde la campaña y, desafortunadamente, ya en funciones de Jefe de Estado, un discurso que divide y polariza a la sociedad, genera encono, y descalifica a millones de mexicanos que no coinciden con su proyecto de gobierno.

En repetidas ocasiones hemos escuchado expresiones como “la mafia del poder”, “conservadores”, “neofascistas”, “los de arriba”, en oposición a “el pueblo sabio”, “los liberales”, “los de abajo” o el polémico término de “solovinos” que da a sus seguidores. Ha calificado de “traficantes de influencias” a los empresarios que han tenido desacuerdos con sus acciones, y de “medios amarillistas” a los medios de comunicación que lo han criticado.

Cuando escucho estas expresiones, me viene a la memoria el libro “Los 5 Acuerdos de la Sabiduría Tolteca”, de Miguel Ángel Ruiz, que recomienda “ser impecable con las palabras”, hablar con integridad y utilizar el poder de éstas para avanzar en la dirección de la verdad.

Es sumamente importante que el Presidente López Obrador cuide sus palabras, que asuma que la campaña ya terminó, y que ahora es Presidente de todos los mexicanos, que gobierna para todos, no sólo para los militantes de su partido o sus simpatizantes, sino también para los millones de mexicanos que optaron por una opción distinta a la que él representa, pero que unos y otros conformamos este país múltiple y diverso del que ahora es Jefe del Ejecutivo.

Un caso, hoy tristemente paradigmático, es el del Estado de Puebla, donde tras un complejo proceso electoral, que terminó con una resolución judicial que dio el triunfo a Martha Erika Alonso como Gobernadora, su reacción fue calificar la decisión como equivocada y antidemocrática; siendo además que los estados de Veracruz y de Puebla fueron los únicos que no visitó durante la gira de agradecimiento.

López Obrador, también, con poca fortuna, afirmó que sería una “incomodidad” el que, como Presidente, tuviera que tratar con la esposa de Moreno Valle, agregando que él deseaba “hacer pareja” con Miguel Barbosa, entonces candidato de Morena a la gubernatura de Puebla.

Después de los lamentables acontecimientos del 24 de diciembre en los que perdieron la vida la gobernadora Martha Erika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle, el Presidente de la República tampoco acudió a los funerales, argumentando el ambiente de acusaciones a su Gobierno expresados en redes sociales.

Existe un refrán popular que dice “que el que siembra vientos, cosecha tempestades” y eso no es lo que queremos para nuestro país.

Hago un llamado a nuestro Presidente, siempre respetuoso de la sabiduría de los pueblos originarios, para que haga suyo el principio de la sabiduría tolteca, para que sea cuidadoso de sus palabras y la trascendencia que éstas tienen. Es indispensable que todos pongamos de nuestra parte, y desde luego él de una manera significada, para lograr la unidad, la tranquilidad y la armonía a la que aspiramos los mexicanos, sólo así podemos transformar para bien nuestra realidad y alcanzar una sociedad con desarrollo y justicia para todos.

Facebook: Lupita Murguia

Twitter: @LupitaMurguiaG

Instagram: @lupitamurguiag

Ser impecable con las palabras


La Constitución Política de nuestro país prohíbe toda discriminación, incluida aquella en razón de las opiniones que pueda externar cualquier persona. También señala que la Nación Mexicana es única e indivisible y que el Presidente debe desempeñar su cargo, mirando por el bien y prosperidad de la Unión.

Pero nuestro Presidente ha sostenido desde la campaña y, desafortunadamente, ya en funciones de Jefe de Estado, un discurso que divide y polariza a la sociedad, genera encono, y descalifica a millones de mexicanos que no coinciden con su proyecto de gobierno.

En repetidas ocasiones hemos escuchado expresiones como “la mafia del poder”, “conservadores”, “neofascistas”, “los de arriba”, en oposición a “el pueblo sabio”, “los liberales”, “los de abajo” o el polémico término de “solovinos” que da a sus seguidores. Ha calificado de “traficantes de influencias” a los empresarios que han tenido desacuerdos con sus acciones, y de “medios amarillistas” a los medios de comunicación que lo han criticado.

Cuando escucho estas expresiones, me viene a la memoria el libro “Los 5 Acuerdos de la Sabiduría Tolteca”, de Miguel Ángel Ruiz, que recomienda “ser impecable con las palabras”, hablar con integridad y utilizar el poder de éstas para avanzar en la dirección de la verdad.

Es sumamente importante que el Presidente López Obrador cuide sus palabras, que asuma que la campaña ya terminó, y que ahora es Presidente de todos los mexicanos, que gobierna para todos, no sólo para los militantes de su partido o sus simpatizantes, sino también para los millones de mexicanos que optaron por una opción distinta a la que él representa, pero que unos y otros conformamos este país múltiple y diverso del que ahora es Jefe del Ejecutivo.

Un caso, hoy tristemente paradigmático, es el del Estado de Puebla, donde tras un complejo proceso electoral, que terminó con una resolución judicial que dio el triunfo a Martha Erika Alonso como Gobernadora, su reacción fue calificar la decisión como equivocada y antidemocrática; siendo además que los estados de Veracruz y de Puebla fueron los únicos que no visitó durante la gira de agradecimiento.

López Obrador, también, con poca fortuna, afirmó que sería una “incomodidad” el que, como Presidente, tuviera que tratar con la esposa de Moreno Valle, agregando que él deseaba “hacer pareja” con Miguel Barbosa, entonces candidato de Morena a la gubernatura de Puebla.

Después de los lamentables acontecimientos del 24 de diciembre en los que perdieron la vida la gobernadora Martha Erika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle, el Presidente de la República tampoco acudió a los funerales, argumentando el ambiente de acusaciones a su Gobierno expresados en redes sociales.

Existe un refrán popular que dice “que el que siembra vientos, cosecha tempestades” y eso no es lo que queremos para nuestro país.

Hago un llamado a nuestro Presidente, siempre respetuoso de la sabiduría de los pueblos originarios, para que haga suyo el principio de la sabiduría tolteca, para que sea cuidadoso de sus palabras y la trascendencia que éstas tienen. Es indispensable que todos pongamos de nuestra parte, y desde luego él de una manera significada, para lograr la unidad, la tranquilidad y la armonía a la que aspiramos los mexicanos, sólo así podemos transformar para bien nuestra realidad y alcanzar una sociedad con desarrollo y justicia para todos.

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