/ jueves 6 de junio de 2024

El toque femenino | Mujeres rompiendo el techo de cristal 


La jornada electoral del domingo pasado dejó un resultado sin precedentes por primera ocasión después de 200 años en la vida política de México, una mujer resultó electa para ocupar el cargo más importante de nuestro país; la presidencia.

Vivimos una jornada donde la altísima participación ciudadana se podía ver en las filas y filas en cada casilla de casi todo el territorio nacional y a nivel internacional la afluencia de los mexicanos en las sedes consulares fue extraordinaria, aunque los resultados oficiales arrojan que dicha participación no rebasó con solo un 60 por ciento la de votaciones del pasado.

Seguramente hay quienes están contentos y conformes con el resultado y también son muchos los que viven un momento de devastación, frustración y enojo al no ver reflejada su decisión en el conteo final, sin embargo no podemos soslayar el hecho de que eso es justamente la democracia, en la que solo hay dos escenarios; se gana o se pierde y las derrotas dejan gran enseñanza a los ciudadanos, a los actores y partidos políticos pues son una muestra clara del sentir de la mayoría y de los ajustes que son necesarios para continuar y avanzar en el deseo que debiera ser el único y natural de cualquier político “Servir a la nación y a los ciudadanos” aunque tristemente no siempre sucede en la realidad.

Leí una frase de Winston Churchill que refleja de manera contundente la forma en la que los que nos reconocemos como demócratas debemos actuar cuando nos toca estar de uno u otro lado: “En la derrota dignidad y en la victoria magnanimidad”.

Las dudas que existen sobre el proceso y sus resultados deberán ser denunciadas y resueltas en el tribunal electoral una vez impugnadas.

Sin embargo y de acuerdo a las cifras actuales, nuestro país estará durante los próximos 6 años en manos de una mujer Claudia Sheinbaum; que siendo o no la favorita de todos logró por fin romper el llamado techo de cristal, ese tope invisible que durante siglos ha impedido a la mayoría de las mujeres en el mundo ocupar los cargos de más alto rango o poder.

Al igual que en otros casos hay quienes abrieron brecha en el ámbito político de nuestro país en cargos de elección popular. Como ejemplo podemos recordar a Griselda Álvarez la primera mujer mexicana que fue electa gobernadora de Colima en 1979, seguida por Beatriz Paredes que gobernó Tlaxcala en 1987 y a partir de ellas se convirtieron en mandatarias estatales Dulce María Sauri en Yucatán, Rosario Robles en el Distrito Federal, Amalia García en Zacatecas, Ivonne Ortega en Yucatán, Claudia Pavlovich en Sonora, la misma Claudia Sheinbaum jefa de gobierno de la CDMX, Martha Erika Alonso en Puebla, Evelyn Salgado en Guerrero y recientemente Delfina Gómez en el Estado de México en 2023 por mencionar algunas.

En total en nuestro país han sido 18 las mujeres gobernadoras sin olvidar a las miles de regidoras, sindicas, diputadas y senadoras que han dedicado una parte de sus vidas a servir a su municipio o estado, algunas de ellas habrán realizado una gran labor y probablemente algunas más le quedaron a deber a la ciudadanía que les otorgó su voto de confianza.

Aquí el punto más importante a reflexionar es : ¿Qué sigue después de la elección? ¿Qué cambiará y qué continuará una vez que reciba la banda presidencial? Qué podemos esperar y qué debemos exigir las mujeres a esta nuestra primera representante femenina porque sí, hay muchos desafíos que enfrentar, mucho que corregir y una deuda histórica con nosotras que sigue en aumento, con violaciones constantes a nuestros derechos y que en este último sexenio ha sido una constante.

Será primordial saber si la visión de gobierno de la presidenta electa contempla una perspectiva de género e inclusión y sobre todo si podrá y querrá desmarcarse de la figura de quien hoy gobierna y tomar sus propias decisiones.

Frente a un panorama realmente complejo y lleno de dudas e incertidumbre sobre el futuro, llegará a la presidencia Claudia Sheinbaum con la gran oportunidad de ser más allá de su género una presidenta digna de México y los Mexicanos que deseamos sobre todo democracia, unión, libertad, seguridad y respeto, cerremos filas, dejemos atrás la división y trabajemos juntos para que a México le vaya bien y por ende a todos nos vaya mucho mejor.



La jornada electoral del domingo pasado dejó un resultado sin precedentes por primera ocasión después de 200 años en la vida política de México, una mujer resultó electa para ocupar el cargo más importante de nuestro país; la presidencia.

Vivimos una jornada donde la altísima participación ciudadana se podía ver en las filas y filas en cada casilla de casi todo el territorio nacional y a nivel internacional la afluencia de los mexicanos en las sedes consulares fue extraordinaria, aunque los resultados oficiales arrojan que dicha participación no rebasó con solo un 60 por ciento la de votaciones del pasado.

Seguramente hay quienes están contentos y conformes con el resultado y también son muchos los que viven un momento de devastación, frustración y enojo al no ver reflejada su decisión en el conteo final, sin embargo no podemos soslayar el hecho de que eso es justamente la democracia, en la que solo hay dos escenarios; se gana o se pierde y las derrotas dejan gran enseñanza a los ciudadanos, a los actores y partidos políticos pues son una muestra clara del sentir de la mayoría y de los ajustes que son necesarios para continuar y avanzar en el deseo que debiera ser el único y natural de cualquier político “Servir a la nación y a los ciudadanos” aunque tristemente no siempre sucede en la realidad.

Leí una frase de Winston Churchill que refleja de manera contundente la forma en la que los que nos reconocemos como demócratas debemos actuar cuando nos toca estar de uno u otro lado: “En la derrota dignidad y en la victoria magnanimidad”.

Las dudas que existen sobre el proceso y sus resultados deberán ser denunciadas y resueltas en el tribunal electoral una vez impugnadas.

Sin embargo y de acuerdo a las cifras actuales, nuestro país estará durante los próximos 6 años en manos de una mujer Claudia Sheinbaum; que siendo o no la favorita de todos logró por fin romper el llamado techo de cristal, ese tope invisible que durante siglos ha impedido a la mayoría de las mujeres en el mundo ocupar los cargos de más alto rango o poder.

Al igual que en otros casos hay quienes abrieron brecha en el ámbito político de nuestro país en cargos de elección popular. Como ejemplo podemos recordar a Griselda Álvarez la primera mujer mexicana que fue electa gobernadora de Colima en 1979, seguida por Beatriz Paredes que gobernó Tlaxcala en 1987 y a partir de ellas se convirtieron en mandatarias estatales Dulce María Sauri en Yucatán, Rosario Robles en el Distrito Federal, Amalia García en Zacatecas, Ivonne Ortega en Yucatán, Claudia Pavlovich en Sonora, la misma Claudia Sheinbaum jefa de gobierno de la CDMX, Martha Erika Alonso en Puebla, Evelyn Salgado en Guerrero y recientemente Delfina Gómez en el Estado de México en 2023 por mencionar algunas.

En total en nuestro país han sido 18 las mujeres gobernadoras sin olvidar a las miles de regidoras, sindicas, diputadas y senadoras que han dedicado una parte de sus vidas a servir a su municipio o estado, algunas de ellas habrán realizado una gran labor y probablemente algunas más le quedaron a deber a la ciudadanía que les otorgó su voto de confianza.

Aquí el punto más importante a reflexionar es : ¿Qué sigue después de la elección? ¿Qué cambiará y qué continuará una vez que reciba la banda presidencial? Qué podemos esperar y qué debemos exigir las mujeres a esta nuestra primera representante femenina porque sí, hay muchos desafíos que enfrentar, mucho que corregir y una deuda histórica con nosotras que sigue en aumento, con violaciones constantes a nuestros derechos y que en este último sexenio ha sido una constante.

Será primordial saber si la visión de gobierno de la presidenta electa contempla una perspectiva de género e inclusión y sobre todo si podrá y querrá desmarcarse de la figura de quien hoy gobierna y tomar sus propias decisiones.

Frente a un panorama realmente complejo y lleno de dudas e incertidumbre sobre el futuro, llegará a la presidencia Claudia Sheinbaum con la gran oportunidad de ser más allá de su género una presidenta digna de México y los Mexicanos que deseamos sobre todo democracia, unión, libertad, seguridad y respeto, cerremos filas, dejemos atrás la división y trabajemos juntos para que a México le vaya bien y por ende a todos nos vaya mucho mejor.