/ viernes 20 de marzo de 2020

Humanitas: arte y pasión

Uno de los ensayos del filósofo coreano Byung-Chul Han “El aroma del tiempo” nos habla de una idea de tiempo que hemos perdido. El tiempo es sin duda una perplejidad, que nos inquieta porque no la podemos comprender, solo tenemos la impresión de que es un fluido por el cual nos deslizamos, o como dice Hun: surfeamos.

La idea del tiempo ha sido abordada por muchos poetas y filósofos, Borges es de mis favoritos cuando logra expresarlo en palabras: “el tiempo es un tigre que me desgarra y un fuego que me consume…” _Octavio paz declara: la eternidad es una ambición…Después del tiempo está la muerte.

El autor Byung-Chul reflexiona sobre el tiempo lineal y el tiempo en intervalos, discontinuo, lo que él llama disincronía, un tiempo en que cada instante es igual al otro, es decir, no existe un telos, un horizonte de sentido en este tiempo que parece que no concluye. La inmediatez, el instante, la velocidad, etc. Que no nos permite hacer pausas, contemplar para procurar distancia del acontecimiento.

Byung-Chul dice que es posible vivir sin teleología y sin teología si logramos acceder a una vida de contemplación en lugar de una vida activa. Cuando perdemos la experiencia contemplativa, la vida queda reducida a un mero oficio.

El tiempo prehistórico era un tiempo de los dioses, si está lleno de dioses, está lleno de sentido, de narración. Es un tiempo circular del eterno retorno.

“Aquí lo único que tiene sentido es la eterna repetición de lo mismo, la reproducción de lo ya sido, de la verdad imperecedera, así es como vive el hombre prehistórico en un presente duradero”.

El tiempo histórico se base en otras condiciones. No se le presenta al observador como un orden inmutable. El nuevo tiempo que encadena los acontecimientos los dota de sentido, transcurre linealmente. “El tiempo histórico no conoce presente duradero. Las cosas no persisten en un orden inamovible. El tiempo ya no remite hacia atrás, sino que lleva hacia delante”.

El cambio genera un orden nuevo, el futuro es una aspiración, al desarrollo, al progreso como significado. El tiempo histórico es lineal y teleológico.

El tiempo atomizado es un tiempo que se fragmenta, se separa y deja vacíos, espacios, en los que parece que el acontecimiento es reemplazado por la información, por la Big data, que viajan a gran velocidad, y a esa misma velocidad desaparecen. Anulan el sentido para convertirse en algo igual y desvinculado. El tiempo espaciado, con vacíos, atomizado, con aislamiento y discontinuidad producen miedo, y el miedo violencia.

Para Byung-Chul Han, tanto el tiempo mítico como el histórico poseen una tensión narrativa. La belleza de la narración da aroma al tiempo. El tiempo atomizado, en cambio, es un tiempo sin aroma.

bobiglez@gmail.com

Uno de los ensayos del filósofo coreano Byung-Chul Han “El aroma del tiempo” nos habla de una idea de tiempo que hemos perdido. El tiempo es sin duda una perplejidad, que nos inquieta porque no la podemos comprender, solo tenemos la impresión de que es un fluido por el cual nos deslizamos, o como dice Hun: surfeamos.

La idea del tiempo ha sido abordada por muchos poetas y filósofos, Borges es de mis favoritos cuando logra expresarlo en palabras: “el tiempo es un tigre que me desgarra y un fuego que me consume…” _Octavio paz declara: la eternidad es una ambición…Después del tiempo está la muerte.

El autor Byung-Chul reflexiona sobre el tiempo lineal y el tiempo en intervalos, discontinuo, lo que él llama disincronía, un tiempo en que cada instante es igual al otro, es decir, no existe un telos, un horizonte de sentido en este tiempo que parece que no concluye. La inmediatez, el instante, la velocidad, etc. Que no nos permite hacer pausas, contemplar para procurar distancia del acontecimiento.

Byung-Chul dice que es posible vivir sin teleología y sin teología si logramos acceder a una vida de contemplación en lugar de una vida activa. Cuando perdemos la experiencia contemplativa, la vida queda reducida a un mero oficio.

El tiempo prehistórico era un tiempo de los dioses, si está lleno de dioses, está lleno de sentido, de narración. Es un tiempo circular del eterno retorno.

“Aquí lo único que tiene sentido es la eterna repetición de lo mismo, la reproducción de lo ya sido, de la verdad imperecedera, así es como vive el hombre prehistórico en un presente duradero”.

El tiempo histórico se base en otras condiciones. No se le presenta al observador como un orden inmutable. El nuevo tiempo que encadena los acontecimientos los dota de sentido, transcurre linealmente. “El tiempo histórico no conoce presente duradero. Las cosas no persisten en un orden inamovible. El tiempo ya no remite hacia atrás, sino que lleva hacia delante”.

El cambio genera un orden nuevo, el futuro es una aspiración, al desarrollo, al progreso como significado. El tiempo histórico es lineal y teleológico.

El tiempo atomizado es un tiempo que se fragmenta, se separa y deja vacíos, espacios, en los que parece que el acontecimiento es reemplazado por la información, por la Big data, que viajan a gran velocidad, y a esa misma velocidad desaparecen. Anulan el sentido para convertirse en algo igual y desvinculado. El tiempo espaciado, con vacíos, atomizado, con aislamiento y discontinuidad producen miedo, y el miedo violencia.

Para Byung-Chul Han, tanto el tiempo mítico como el histórico poseen una tensión narrativa. La belleza de la narración da aroma al tiempo. El tiempo atomizado, en cambio, es un tiempo sin aroma.

bobiglez@gmail.com

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