/ viernes 12 de junio de 2020

Humanitas: arte y pasión

El pasado 8 de junio murió el artista zacatecano Manuel Felguérez a los 91 años (1928-2020) víctima del mal de nuestro tiempo. La figura de Felguérez es para el arte de nuestro país es primordial, fue un artista que despreció el nacionalismo y propició la renovación del arte mexicano.

Felguérez perteneció a la llamada Ruptura, que sacudió el arte y la cultura nacionalista de la segunda mitad del siglo XX, aportando una visión más libre y universal del arte. Octavio Paz apoyaba las ideas de este grupo de jóvenes: “Aquellos muchachos tenían un inmenso apetito, una curiosidad sin límites y un instinto seguro. Rodeados por la incomprensión general pero decididos a restablecer la circulación universal de las ideas y las formas, se atrevieron a abrir las ventanas. El aire del mundo penetró en México”.

Manuel Felguérez desde su juventud fue un explorador de las formas y el espacio. A los pocos meses de haberse inscrito en la Escuela de San Carlos desertó por no coincidir con los planes y la visión de la escuela mexicana que sus maestros promocionaban.

Realizó estudios en la Escuela de Artes Plásticas de la UNAM en 1948. Más tarde se trasladó a París para trabajar con el escultor Ossip Sakdine artista ruso que fue ganador de la Bienal de Venecia en 1950, quien tendrá una influencia definitiva en su obra.

A su regreso a México en 1951 toma algunos cursos en la Esmeralda y regresó a París con una beca de gobierno francés para incorporarse en la Academia Colarossi, y más tarde en la Grande Chaumier.

Retorna a México en 1959 y se incorpora al grupo de artistas de la Ruptura, jóvenes rebeldes en favor de la abstracción y la libertad en la creación artística. Este grupo de la Ruptura se identificó con artistas de distintas corrientes, lo que los aglutinaba era su rechazo a la escuela mexicana y al muralismo nacionalista, que para esta época ya se apetecía trasnochado, el arte no aceptaba fronteras.

Una de sus primeras obras fue el mural escultórico, hecho con metal-chatarra, que realizó en el lobby del cine Diana en 1961, esta obra rompió con la figuración muralista y causo indignación entre los conservadores que adulaban los motivos nacionalistas, era un sacrilegio hacer un mural irreverente, es decir, abstracto y además en un cine.

La inauguración concentro a mil asistentes, la mayoría jóvenes músicos, escritores y artistas que se identificaban en el rompimiento con los estamentos del muralismo. Alejandro Jodorowsky realizó el performance “Efímeros pánicos” en la inauguración.

Su pintura manifestó la libertad de la abstracción geométrica y lírica de la materia. Sus trazos violentos, matemáticos y orgánicos lo revelaron como un gran maestro. En su texto los “Privilegios de la vista” Octavio Paz nos dice sobre Felguérez: “Metamorfosis de las formas y construcción visual. Cada forma es el punto de partida hacia otra forma: espacio productor de espacios. El artista disuelve así la separación entre el espacio bidimensional y el tridimensional, el color y el volumen”.

En 1976 y hasta 1981, trabaja en el proyecto del Espacio Escultórico de la UNAM a lado de los destacados escultores Mathias Goeritz, Helen Escobedo, Herzua, Federico Silva y Sebastián. Siendo este el espacio público más importante de Latinoamérica.

Su pasión por el arte lo lleva a impartir clases en la UNAM, fue investigador del Instituto de investigaciones Estéticas. Profesor invitado de la Universidad de Cornell; investigador huésped de la universidad de Harvard. Recibió el Gran premio de la Bienal de Sao Paulo en 1975, y obtuvo la Beca Guggenheim ese mismo año. El Premio Nacional de Ciencias y Artes lo recibe en 1988. Ese mismo año el gobierno de su natal Zacatecas inauguró el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.

Cuando tuve la oportunidad de invitarlo a impartir una conferencia sobre la Ruptura en el Aula Magna del Patio Barroco de la facultad de filosofía de la UAQ., con su voz siempre amable y sincopada nos advirtió que el no creía en la ruptura.

Con la distancia comprendemos que siguió el camino de las vanguardias que se opusieron a la mimesis aristotélica iniciado por Vassili Kandinsky en 1910.

En Querétaro contamos con una espectacular escultura del maestro Felguérez en el Centro de Congresos titulada “Boomerang” del año 2009. La colección permanente del Museo de Arte de Qro. cuenta con dos obras del maestro. “Anatomía de la pregunta” óleo sobre tela 1982, y “El autómata de Hagelberger” metal y poliéster policromado, 1974.

Buen viaje maestro Felguérez usted le ha legado a México y a las nuevas generaciones la libertad de la creación artística.

bobiglez@gmail.com

El pasado 8 de junio murió el artista zacatecano Manuel Felguérez a los 91 años (1928-2020) víctima del mal de nuestro tiempo. La figura de Felguérez es para el arte de nuestro país es primordial, fue un artista que despreció el nacionalismo y propició la renovación del arte mexicano.

Felguérez perteneció a la llamada Ruptura, que sacudió el arte y la cultura nacionalista de la segunda mitad del siglo XX, aportando una visión más libre y universal del arte. Octavio Paz apoyaba las ideas de este grupo de jóvenes: “Aquellos muchachos tenían un inmenso apetito, una curiosidad sin límites y un instinto seguro. Rodeados por la incomprensión general pero decididos a restablecer la circulación universal de las ideas y las formas, se atrevieron a abrir las ventanas. El aire del mundo penetró en México”.

Manuel Felguérez desde su juventud fue un explorador de las formas y el espacio. A los pocos meses de haberse inscrito en la Escuela de San Carlos desertó por no coincidir con los planes y la visión de la escuela mexicana que sus maestros promocionaban.

Realizó estudios en la Escuela de Artes Plásticas de la UNAM en 1948. Más tarde se trasladó a París para trabajar con el escultor Ossip Sakdine artista ruso que fue ganador de la Bienal de Venecia en 1950, quien tendrá una influencia definitiva en su obra.

A su regreso a México en 1951 toma algunos cursos en la Esmeralda y regresó a París con una beca de gobierno francés para incorporarse en la Academia Colarossi, y más tarde en la Grande Chaumier.

Retorna a México en 1959 y se incorpora al grupo de artistas de la Ruptura, jóvenes rebeldes en favor de la abstracción y la libertad en la creación artística. Este grupo de la Ruptura se identificó con artistas de distintas corrientes, lo que los aglutinaba era su rechazo a la escuela mexicana y al muralismo nacionalista, que para esta época ya se apetecía trasnochado, el arte no aceptaba fronteras.

Una de sus primeras obras fue el mural escultórico, hecho con metal-chatarra, que realizó en el lobby del cine Diana en 1961, esta obra rompió con la figuración muralista y causo indignación entre los conservadores que adulaban los motivos nacionalistas, era un sacrilegio hacer un mural irreverente, es decir, abstracto y además en un cine.

La inauguración concentro a mil asistentes, la mayoría jóvenes músicos, escritores y artistas que se identificaban en el rompimiento con los estamentos del muralismo. Alejandro Jodorowsky realizó el performance “Efímeros pánicos” en la inauguración.

Su pintura manifestó la libertad de la abstracción geométrica y lírica de la materia. Sus trazos violentos, matemáticos y orgánicos lo revelaron como un gran maestro. En su texto los “Privilegios de la vista” Octavio Paz nos dice sobre Felguérez: “Metamorfosis de las formas y construcción visual. Cada forma es el punto de partida hacia otra forma: espacio productor de espacios. El artista disuelve así la separación entre el espacio bidimensional y el tridimensional, el color y el volumen”.

En 1976 y hasta 1981, trabaja en el proyecto del Espacio Escultórico de la UNAM a lado de los destacados escultores Mathias Goeritz, Helen Escobedo, Herzua, Federico Silva y Sebastián. Siendo este el espacio público más importante de Latinoamérica.

Su pasión por el arte lo lleva a impartir clases en la UNAM, fue investigador del Instituto de investigaciones Estéticas. Profesor invitado de la Universidad de Cornell; investigador huésped de la universidad de Harvard. Recibió el Gran premio de la Bienal de Sao Paulo en 1975, y obtuvo la Beca Guggenheim ese mismo año. El Premio Nacional de Ciencias y Artes lo recibe en 1988. Ese mismo año el gobierno de su natal Zacatecas inauguró el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.

Cuando tuve la oportunidad de invitarlo a impartir una conferencia sobre la Ruptura en el Aula Magna del Patio Barroco de la facultad de filosofía de la UAQ., con su voz siempre amable y sincopada nos advirtió que el no creía en la ruptura.

Con la distancia comprendemos que siguió el camino de las vanguardias que se opusieron a la mimesis aristotélica iniciado por Vassili Kandinsky en 1910.

En Querétaro contamos con una espectacular escultura del maestro Felguérez en el Centro de Congresos titulada “Boomerang” del año 2009. La colección permanente del Museo de Arte de Qro. cuenta con dos obras del maestro. “Anatomía de la pregunta” óleo sobre tela 1982, y “El autómata de Hagelberger” metal y poliéster policromado, 1974.

Buen viaje maestro Felguérez usted le ha legado a México y a las nuevas generaciones la libertad de la creación artística.

bobiglez@gmail.com

ÚLTIMASCOLUMNAS