/ viernes 27 de noviembre de 2020

Humanitas: arte y pasión

Entre la década de los años cincuenta y sesenta, se dio una significativa confrontación entre las corrientes artísticas del nacionalismo y la modernidad en México, particularmente en la capital del país, en donde las nuevas generaciones de artistas repudiaban a la llamada Escuela mexicana y sus devaneos nacionalistas. “Se planteó una nueva concepción del arte inspirados en las vanguardias: El arte como lugar propicio para desestabilizar el orden social”. Varios artistas plásticos, identificados hoy con el movimiento de Ruptura, plasmaron su visión universalista del arte en lienzos, papeles, murales, esculturas y acciones. Otros iniciaron la rebelión desde las artes escénicas y el cine, es el caso de Alejandro Jodorowsky y Juan José Gurrola, el primero presentando los antecedentes del performance en México llamados los Efímeros en la escuela de Artes Plásticas de San Carlos en la UNAM, y en deportivo Bahía, influido por el teatro de la crueldad de Antonin Artaud, y del absurdo de Samuel Becket, acompañando de artistas plásticos de la talla de Manuel Felguérez.

Alejandro Jodorowsky instaló el teatro Pánico en México, del que fue creador junto con el dramaturgo Fernando Arrabal y el escritor y pintor Roland Topor en Paris.

El teatro Pánico era una crítica al Surrealismo de André Breton y a la formalidad y ruta política que este movimiento había tomado. El concepto de Pánico aludía al dios Pan, causante del estado de pánico que provocaba terror y risa entre los mortales. Fernando Arrabal lo definió así:

“El pánico es la crítica de la razón pura, es la pandilla sin leyes y sin mando, es la explosión de 'pan' (todo), es el respeto irrespetuoso al dios Pan, es el himno al talento loco, es el antimovimiento, es el rechazo a la 'seriedad', es el canto a la falta de ambigüedad... Es el arte de vivir (que tiene en cuenta la confusión y el azar), es el principio de indeterminación con la memoria de por medio...una manera de expresión presidida por la confusión, la memoria, la inteligencia, el humor y el terror”.

Los Efímeros fueron Actos y acciones en las que se pretendía recuperar el cuerpo como territorio vulnerable e inestable del arte. El cuerpo como lugar de placer, de risa, de dolor y de horror.

Juan José Gurrola era arquitecto y su inquietud fue experimentar en el espacio escénico del teatro y buscar desequilibrar los límites establecidos, trabajo muy cercano con el artista plástico Juan Soriano.
En el año de 1962 Jodorowsky realizó la “Ópera del orden” en esta puesta en escena participaron en la escenografía artistas de la Ruptura como Manuel Felguérez, Alberto Gironella, Lilia Carrillo y Vicente Rojo. La obra fue censurada antes del estreno.

En el mismo año Manuel Felguérez inaugura un mural en el Lobby del cine Diana, en el que presentaba un performance Jodorowsky: la chatarra y el desperdicio de un mundo moderno en descomposición se transforma en una obra de arte, que era la temática del mural. Felguérez recuerda que llegaron cerca de mil personas a la inauguración.

También en este emblemático año de 1962 se creó la Revista Snob de la que Salvador Elizondo, Juan García Ponce y Emilio García Riera fueron los responsables. En esta provocadora revista participaron los escritores de la Casa del lago, el movimiento Pánico (Jodorowsky, Roland Topor y Fernando Arrabal) y los surrealistas. Pintores y fotógrafos colaboraron con el tema del cuerpo como objeto de experimentación artística.

Manifestaban su “vocación por lo irracional y el absurdo como formas de provocación contra la estrechez patriótica de las décadas anteriores”. Artistas como Caty Horna, Leonora Carrington, José Luis Cuevas, Luis Guillermo Piazza y Alberto Gironella entre otros, que usufructuaron el espacio brindado por la Revista Snob.

En aquella década se hace del cuerpo un fetiche, un objeto libidinal de extremado atrevimiento, que genera repulsión y atracción. También fue una Bella Época.

bobiglez@gmail.com

Entre la década de los años cincuenta y sesenta, se dio una significativa confrontación entre las corrientes artísticas del nacionalismo y la modernidad en México, particularmente en la capital del país, en donde las nuevas generaciones de artistas repudiaban a la llamada Escuela mexicana y sus devaneos nacionalistas. “Se planteó una nueva concepción del arte inspirados en las vanguardias: El arte como lugar propicio para desestabilizar el orden social”. Varios artistas plásticos, identificados hoy con el movimiento de Ruptura, plasmaron su visión universalista del arte en lienzos, papeles, murales, esculturas y acciones. Otros iniciaron la rebelión desde las artes escénicas y el cine, es el caso de Alejandro Jodorowsky y Juan José Gurrola, el primero presentando los antecedentes del performance en México llamados los Efímeros en la escuela de Artes Plásticas de San Carlos en la UNAM, y en deportivo Bahía, influido por el teatro de la crueldad de Antonin Artaud, y del absurdo de Samuel Becket, acompañando de artistas plásticos de la talla de Manuel Felguérez.

Alejandro Jodorowsky instaló el teatro Pánico en México, del que fue creador junto con el dramaturgo Fernando Arrabal y el escritor y pintor Roland Topor en Paris.

El teatro Pánico era una crítica al Surrealismo de André Breton y a la formalidad y ruta política que este movimiento había tomado. El concepto de Pánico aludía al dios Pan, causante del estado de pánico que provocaba terror y risa entre los mortales. Fernando Arrabal lo definió así:

“El pánico es la crítica de la razón pura, es la pandilla sin leyes y sin mando, es la explosión de 'pan' (todo), es el respeto irrespetuoso al dios Pan, es el himno al talento loco, es el antimovimiento, es el rechazo a la 'seriedad', es el canto a la falta de ambigüedad... Es el arte de vivir (que tiene en cuenta la confusión y el azar), es el principio de indeterminación con la memoria de por medio...una manera de expresión presidida por la confusión, la memoria, la inteligencia, el humor y el terror”.

Los Efímeros fueron Actos y acciones en las que se pretendía recuperar el cuerpo como territorio vulnerable e inestable del arte. El cuerpo como lugar de placer, de risa, de dolor y de horror.

Juan José Gurrola era arquitecto y su inquietud fue experimentar en el espacio escénico del teatro y buscar desequilibrar los límites establecidos, trabajo muy cercano con el artista plástico Juan Soriano.
En el año de 1962 Jodorowsky realizó la “Ópera del orden” en esta puesta en escena participaron en la escenografía artistas de la Ruptura como Manuel Felguérez, Alberto Gironella, Lilia Carrillo y Vicente Rojo. La obra fue censurada antes del estreno.

En el mismo año Manuel Felguérez inaugura un mural en el Lobby del cine Diana, en el que presentaba un performance Jodorowsky: la chatarra y el desperdicio de un mundo moderno en descomposición se transforma en una obra de arte, que era la temática del mural. Felguérez recuerda que llegaron cerca de mil personas a la inauguración.

También en este emblemático año de 1962 se creó la Revista Snob de la que Salvador Elizondo, Juan García Ponce y Emilio García Riera fueron los responsables. En esta provocadora revista participaron los escritores de la Casa del lago, el movimiento Pánico (Jodorowsky, Roland Topor y Fernando Arrabal) y los surrealistas. Pintores y fotógrafos colaboraron con el tema del cuerpo como objeto de experimentación artística.

Manifestaban su “vocación por lo irracional y el absurdo como formas de provocación contra la estrechez patriótica de las décadas anteriores”. Artistas como Caty Horna, Leonora Carrington, José Luis Cuevas, Luis Guillermo Piazza y Alberto Gironella entre otros, que usufructuaron el espacio brindado por la Revista Snob.

En aquella década se hace del cuerpo un fetiche, un objeto libidinal de extremado atrevimiento, que genera repulsión y atracción. También fue una Bella Época.

bobiglez@gmail.com

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