/ viernes 4 de septiembre de 2020

Humanitas. Arte y pasión

El mito de Jasón y Medea fue llevado al teatro por Eurípides en donde narra la historia de Jasón, quien por órdenes de su padre fue educado por el centauro Quirón. Cuando el centauro advirtió que la educación del atractivo joven estaba completa, lo instó a regresar a Yolco, su tierra natal para exigir el trono que le correspondía, ya que tiempo atrás había sido arrebatado por Pelías el hermano de su padre. Cuando Jasón llegó a Yolco, su tío el rey Pelías se sorprendió al verlo y advirtió que el apuesto joven había perdido en el camino una sandalia. Sobre el rey pesaba un augurio del oráculo en el que un hombre llegaría a su reino sin una sandalia y que ese hombre lo destronaría y mataría. El designio de los dioses no puede ser cambiado por el héroe y su destino tiene que cumplirse. El rey reconoció a Jasón y aceptó entregarle el trono a cambio de que viajara al reino de Cólquida a rescatar el Vellocino de oro que anteriormente había sido robado. El ladrón fue Fixio quien lo entregó al rey de Cólquida a cambio de la mano de su hija. El rey lo acepto, lo colgó en un árbol y dispuso de un Dragón-serpiente que jamás dormía para custodiarlo. Cuando llegó Jasón a la Cólquida el rey Eetes le exigió a Jasón varias pruebas antes de permitirle que se llevase el Vellocino. Las pruebas consistían en arar un campo con dos toros de bronce, que custodiaban las puertas en donde se encontraba la salea dorada, que además lanzaban fuego por las narices. Ya preparada la tierra tenía que sembrar dientes del dragón en la tierra, de los cuales germinarían unos guerreros terribles a los cuales tenía que vencer. A pesar de lo difícil que fuera cumplir estas misiones, Jasón logró triunfar en todas las pruebas gracias a una hija del rey llamada Medea, una mujer bella, fuerte y hechicera. Jasón aceptó sus favores mágicos para cumplir su cometido a cambio de llevarla con él y casarse. Medea se enamoró y apasionó de Jasón. Como es costumbre en los gobernantes, el rey Pelías no cumplió su palabra, y Medea tuvo que usar su magia para que Jasón tomara el Vellocino mientras las serpiente-dragón dormía gracias a los hechizos de la mujer. Una vez con la salea áurea, la pareja huye en la embarcación llamada Argos, para iniciar un viaje lleno de aventuras al lado de los argonautas.

Más tarde Jasón y Medea casados con dos hijos viven exiliados en Corinto, hasta que Jasón decide abandonar a Medea para casarse con Glauce, hija del rey Creonte. La tragedia se inicia cuando Medea con sus poderes mágicos decide vengarse de Jasón, y le envía un mortal regalo a su esposa Glauce, la cual muere envenenada. Pero la venganza no se detiene, y Medea en un acto brutal asesina a los dos hijos que procreó con Jasón para causarle mayor sufrimiento. Medea se eleva al cielo con los cadáveres de sus hijos en un carro tirado por dos dragones. El juicio humano ante el hecho no tiene ningún efecto. Zeus rey del Olimpo, es dispensador de muchos acontecimientos y de muchas cosas inesperadas. Lo esperado no se llevó a cabo y de lo inesperado un dios halló el camino, explica Eurípides al final de la obra.

Muchos artistas han tomado este mito para representar a la mujer encarnada en Medea. La mujer o era sumisa o era bruja. Algunos la han relacionado con lo peligrosos que resulta guiarse por las pasiones. Otros han encontrado en Medea a la mujer rebelde, que cansada de ser sumisa y esclava, lleva a cabo actos que los hombres no son capaces de aceptar. Incluso en algunas obras y representaciones se omite el acto del asesinato, y como un eufemismo, se relaciona con la mujer independiente que no desea tener hijos. Hay una ópera de Medea de Rolf Liebermann del año 1990, y una película de Pier Paolo Pasolini sobre Medea. Artistas como Anselm Feuerbach, quien pintó en 1870 “La reina asesina a sus hijos” inspirado en el personaje mítico, en la que solo se observa a Medea con sus dos hijos en el regazo, meditabunda, como advirtiendo la tragedia que se avecina. En el fondo se advierte una embarcación con un grupo de marineros haciéndose a la mar. La tristeza y la venganza contenida aparecen en el rostro de la mujer que domina la escena de la obra. La obra de Medea alude también a la situación que vivía la mujer burguesa durante el siglo XIX, que lejos de ser independientes estaban en una situación de encierro y aburrimiento. La voluntad y el exceso de los hombres era lo único que existía para ellas.

La obra del pintor Anselm Feuerbach la compró el rey Luis de Baviera en 1876, y la donó a la Pinacoteca de Munich.

bobiglez@gmail.com

El mito de Jasón y Medea fue llevado al teatro por Eurípides en donde narra la historia de Jasón, quien por órdenes de su padre fue educado por el centauro Quirón. Cuando el centauro advirtió que la educación del atractivo joven estaba completa, lo instó a regresar a Yolco, su tierra natal para exigir el trono que le correspondía, ya que tiempo atrás había sido arrebatado por Pelías el hermano de su padre. Cuando Jasón llegó a Yolco, su tío el rey Pelías se sorprendió al verlo y advirtió que el apuesto joven había perdido en el camino una sandalia. Sobre el rey pesaba un augurio del oráculo en el que un hombre llegaría a su reino sin una sandalia y que ese hombre lo destronaría y mataría. El designio de los dioses no puede ser cambiado por el héroe y su destino tiene que cumplirse. El rey reconoció a Jasón y aceptó entregarle el trono a cambio de que viajara al reino de Cólquida a rescatar el Vellocino de oro que anteriormente había sido robado. El ladrón fue Fixio quien lo entregó al rey de Cólquida a cambio de la mano de su hija. El rey lo acepto, lo colgó en un árbol y dispuso de un Dragón-serpiente que jamás dormía para custodiarlo. Cuando llegó Jasón a la Cólquida el rey Eetes le exigió a Jasón varias pruebas antes de permitirle que se llevase el Vellocino. Las pruebas consistían en arar un campo con dos toros de bronce, que custodiaban las puertas en donde se encontraba la salea dorada, que además lanzaban fuego por las narices. Ya preparada la tierra tenía que sembrar dientes del dragón en la tierra, de los cuales germinarían unos guerreros terribles a los cuales tenía que vencer. A pesar de lo difícil que fuera cumplir estas misiones, Jasón logró triunfar en todas las pruebas gracias a una hija del rey llamada Medea, una mujer bella, fuerte y hechicera. Jasón aceptó sus favores mágicos para cumplir su cometido a cambio de llevarla con él y casarse. Medea se enamoró y apasionó de Jasón. Como es costumbre en los gobernantes, el rey Pelías no cumplió su palabra, y Medea tuvo que usar su magia para que Jasón tomara el Vellocino mientras las serpiente-dragón dormía gracias a los hechizos de la mujer. Una vez con la salea áurea, la pareja huye en la embarcación llamada Argos, para iniciar un viaje lleno de aventuras al lado de los argonautas.

Más tarde Jasón y Medea casados con dos hijos viven exiliados en Corinto, hasta que Jasón decide abandonar a Medea para casarse con Glauce, hija del rey Creonte. La tragedia se inicia cuando Medea con sus poderes mágicos decide vengarse de Jasón, y le envía un mortal regalo a su esposa Glauce, la cual muere envenenada. Pero la venganza no se detiene, y Medea en un acto brutal asesina a los dos hijos que procreó con Jasón para causarle mayor sufrimiento. Medea se eleva al cielo con los cadáveres de sus hijos en un carro tirado por dos dragones. El juicio humano ante el hecho no tiene ningún efecto. Zeus rey del Olimpo, es dispensador de muchos acontecimientos y de muchas cosas inesperadas. Lo esperado no se llevó a cabo y de lo inesperado un dios halló el camino, explica Eurípides al final de la obra.

Muchos artistas han tomado este mito para representar a la mujer encarnada en Medea. La mujer o era sumisa o era bruja. Algunos la han relacionado con lo peligrosos que resulta guiarse por las pasiones. Otros han encontrado en Medea a la mujer rebelde, que cansada de ser sumisa y esclava, lleva a cabo actos que los hombres no son capaces de aceptar. Incluso en algunas obras y representaciones se omite el acto del asesinato, y como un eufemismo, se relaciona con la mujer independiente que no desea tener hijos. Hay una ópera de Medea de Rolf Liebermann del año 1990, y una película de Pier Paolo Pasolini sobre Medea. Artistas como Anselm Feuerbach, quien pintó en 1870 “La reina asesina a sus hijos” inspirado en el personaje mítico, en la que solo se observa a Medea con sus dos hijos en el regazo, meditabunda, como advirtiendo la tragedia que se avecina. En el fondo se advierte una embarcación con un grupo de marineros haciéndose a la mar. La tristeza y la venganza contenida aparecen en el rostro de la mujer que domina la escena de la obra. La obra de Medea alude también a la situación que vivía la mujer burguesa durante el siglo XIX, que lejos de ser independientes estaban en una situación de encierro y aburrimiento. La voluntad y el exceso de los hombres era lo único que existía para ellas.

La obra del pintor Anselm Feuerbach la compró el rey Luis de Baviera en 1876, y la donó a la Pinacoteca de Munich.

bobiglez@gmail.com

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