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Se han perdido muchos leones “en batalla”

  • AP
  • en Doble Vía

Son leones mutilados que perdieron sus garras en trampas montadas por cazadores furtivos.

Los cerca de 10 carnívoros mutilados representan una sexta parte de los leones actualmente monitoreados en el emblemático Parque Nacional Gorongosa. Estos sobrevivientes, rescatados, atendidos y liberados por personal del parque, ponen en evidencia la urgencia de aumentar una población de leones que casi fue eliminada durante una guerra civil que culminó en 1992.

Es una de las historias de conservación más dramáticas en Africa, donde muchas poblaciones de leones se reducen mientras una creciente presencia humana se enfila a las zonas salvajes.

Los leones no suelen ser el blanco de los cazadores ilegales, que buscan antílopes y otros animales para obtener su carne en una región empobrecida y ensombrecida por un prolongado conflicto entre viejos enemigos de la guerra civil.

Aquellos que sobrevivieron a la pérdida de una extremidad siguen apareándose y cazando, si bien se han tornado más solitarios y las hembras batallan para criar a sus cachorros, en parte debido a que están expuestos a infecciones durante el estresante periodo de lactancia. Los leones sanos en ocasiones atacan a los mutilados.

En algún momento llegaron a existir cerca de 200 leones en Gorongosa, luego menos de 10 tras la guerra. Las trampas mataron a siete a principios de este año. Pero al menos 14 cachorros han nacido desde junio, y 11 de ellos han sobrevivido hasta la fecha.

“Uno de cada tres de nuestros leones ha sido blanco” de las trampas de traficantes, declaró Paola Bouley, cofundadora del Proyecto de Leones en Gorongosa en 2012. “Hemos respondido exitosamente en la mayoría de ellos. Pero hemos perdido muchos leones”.

Los desafíos de monitorear a los leones fueron evidentes una mañana mientras Bouley se abre paso en su vehículo —ella lo llama conducir “por intuición”— por entre la maleza alta, siguiendo las señales de un collar con rastreador colocado en una joven leona llamado Flavia. Con el tiempo, Flavia pudo caminar cojeando y se acostó bajo un árbol, si bien sus tres cachorros no podían ser detectados en el lugar.

Este año, vigilantes recién capacitados en Gorongosa hallaron nueve mil 200 trampas de alambre y 245 trampas activadas por resorte, y aproximadamente 400 traficantes han sido capturados, de acuerdo con Rui Branco, el director de fuerzas del orden del parque.