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Carmen Salinas, en el teatro de la vida

  • Redacción El Sol de México
  • en Espectáculos

POR JAVA
Un día como hoy, pero de hace 45 años, falleció la mamá de Carmen Salinas, doña Carmen Lozano Viramontes. Desde entonces, los diciembres ya no son igual para la admirada estrella y ahora también diputada federal por el partido en el poder.

“Fue un golpe muy duro para mí. Era una alegría inmensa poner el arbolito y llenarlo de foquillos, pero a partir de aquel año, 1971, las luces no brillan igual”, añoró Carmelita con un dejo de tristeza.

“Mi madre era todo para mí y yo seguía sus consejos. Vivíamos en Torreón modestamente, pero ella nos procuraba un bienestar”, agregó la actriz coahuilense, quien, sin embargo, no pierde el encanto de disfrutar con su familia la Nochebuena y la llegada del Año Nuevo. Incluso se mete a la cocina a preparar el bacalao.

Pero del mismo modo, la vida ya no fue igual para Carmen Salinas desde el fallecimiento de su hijo Pedro Plascencia, quien, el pasado 7 de noviembre habría cumplido 60 años de existencia.

Las cenizas de ambos, padre e hijo del mismo nombre, reposan en la capilla fúnebre de la familia en el panteón Español de la CdMx. Ahí también se encuentran las urnas conteniendo las cenizas de la señora Lozano Viramontes, así como la de Juan “El Chato” Cejudo, quien fuera “brazo derecho” de Carmelita.

La vida ha sido ruda con Carmen Salinas, pero también de éxito. Es la dualidad nuestra de cada día: la luz y la sombra, la tragedia y la comedia en el teatro de la vida… la vida y la muerte.