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Por un nuevo escándalo, Toshiba pierde en la bolsa 5 mil mdd en 48 horas

  • Carlos Siula
  • en Finanzas

PARIS, Francia.– Si fuera equilibrista, el presidente de Toshiba, Satoshi Tsunakawa, se habría estrellado espectacularmente en la pista central del circo. Pero, como solo es un empresario, su “error de cálculo” —como él mismo calificó su desacierto— en 48 horas le hizo perder en la bolsa 5 mil millones de dólares al conglomerado industrial japonés.

Su yerro consistió en haber mal calculado los riesgos que representaba para su filial nuclear Westinghouse Electric la compra en Estados Unidos del proveedor de servicios CB&I Stone & Webster. Una vez terminada la operación, las dos empresas debieron resignarse a pedir una auditoría independiente para resolver el diferendo sobre la valorización de activos.

Tsunakawa tuvo que confesar además una posible depreciación masiva de activos de “varios miles de millones de dólares” sobre su actividad nuclear norteamericana.

Ese anuncio tuvo el efecto de un verdadero terremoto en la Bolsa de Tokio porque reactualizó los temores que pesaban sobre el grupo desde el escándalo contable de 2015, que le provocó una pérdida de 1.300 millones de dólares y una depreciación de 3 mil millones de dólares a Westinghouse.

Como resultado de este nuevo “error de cálculo”, la acción de Toshiba perdió 12% el martes y volvió a ser masacrada con una caída de 20.42% en la sesión de ayer. El grupo —que también fabrica reactores nucleares, ascensores, robots, semi-conductores y computadoras—, en dos ruedas bursátiles perdió en total unos 5 mil millones de dólares.

Con esa cifra, totalizada en apenas 48 horas, Tsunakawa superó su récord anterior: como resultado de los desaciertos anteriores, el grupo cerró en marzo pasado el ejercicio 2015-2016 con una pérdida de 4.183 millones de dólares, que se suman al déficit de 290 millones del periodo 2014-2015.

Toshiba sufrió ayer otro golpe psicológico grave cuando tres calificadoras de riesgos —Standard & Poor’s, Moody’s y la japonesa R&I— degradaron la nota del conglomerado y amenazaron con volver a bajarlo posteriormente.

Tsunakawa, en realidad, está pagando las consecuencias de las acrobacias financieras realizadas durante años por su predecesor Hisao Tanaka. El ex presidente del grupo tuvo que renunciar en julio de 2015, cuando fue designado como principal responsable de una vasta operación destinada a maquillar la contabilidad del grupo a fin de aumentar artificialmente los beneficios.

Después de haber perdido progresivamente la confianza de los inversores a partir de ese escándalo, corre ahora el riesgo de malgastar la escasa credibilidad que le quedaba.

“Pensamos que sus activos sufrirán una erosión considerable […] lo que prefigura la probabilidad de que su actividad y su situación financiera sufran nuevas tensiones”, advirtió S&P.

En ese contexto, no le resultará fácil al gigante japonés lanzar una recapitalización ni emitir bonos de deuda para colmar las brechas que comienzan a aparecer en el casco. “Una pérdida de esa magnitud, aun si es compensada por buenos resultados en otras actividades, inevitablemente suscitará temores sobre el capital del grupo”, indicaron Yutaka Ban y Kentaro Harada, analistas de SMBC Nikko.