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Semarnat “olvida” 55 áreas protegidas y las deja sin plan de manejo

  • Adriana Estrada
  • en México

En México existen 181 Áreas Naturales Protegidas (ANP), que juntas suman alrededor de 91 millones de hectáreas; sin embargo, 55 no cuentan con un plan de manejo porque la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), las “olvidó” y carecen de este instrumento respectivo para asegurar los ecosistemas y darles seguridad jurídica que evite la depredación inmobiliaria.

La mayoría de estas Áreas Naturales fueron establecidas desde la época del presidente Lázaro Cárdenas, pero para poder contar con un plan de manejo primero se tendría que modernizar su decreto, explicó en entrevista para El Sol de México, el director general de Conservación para el Desarrollo, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), David Gutiérrez.

El funcionario detalló que de estas 181 áreas naturales protegidas decretadas, 126 tienen programas de manejo formulado, 107 están ya publicado en el Diario Oficial de la Federación y 55, de plano, no cuentan con el respectivo instrumento.

De estas últimas, el especialista resaltó que por lo menos 27 ANP, no tienen un decreto modernizado como las playas tortugueras, donde la Conanp está trabajando para hacer precisiones jurídicas y que exista la certidumbre de donde están ubicadas exactamente así como su demarcación.

Por otra parte, Gutiérrez detalló que hay otras 28 bajo estudio para ver si se mantienen en esta categoría de ANP, entre ellas están el Cerro de la Estrella, las Fuentes Brotantes de Tlalpan, el Cerro del Tepeyac, que fueron establecidas desde tiempos cardenistas, pero que hoy en día por el crecimiento de las ciudades las envolvieron y funcionan más como parques urbanos que como nacionales.

“El mandato del presidente Enrique Peña Nieto es que antes de que termine la presente administración todas estas ANP cuenten con un plan de manejo, pero primero tenemos que resolver el régimen jurídico de dichas reservas en los próximos dos años, lo cual, es un reto”, reconoció.

De acuerdo con el artículo 65 de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, se ordena a la autoridad formular un plan de manejo dentro del plazo de un año, contado desde la declaratoria de la respectiva área en el Diario Oficial de la Federación.

Entre las últimas Áreas Naturales que el presidente Enrique Peña Nieto ha decretado están las áreas de la Reserva de la Biosfera el Caribe Mexicano, la Sierra de Tamaulipas, del Pacífico Mexicano Profundo y las Islas del Pacífico.
RETOS

Las ANP son el instrumento más importante que tenemos en México para la conservación de la biodiversidad y el hecho que estas reservas cuenten con programas de manejo es clave para saber qué actividades productivas se pueden realizar y en dónde específicamente, apuntó en entrevista, Vanessa Pérez-Cirera, coordinadora del Programa de Investigación en Desarrollo Sustentable de la Universidad Iberoamericana (UI).

La ausencia de este documento rector ha ocasionado afectaciones en dichas ANP, como cambios de uso de suelo, expansión de la ganadería extensiva, erosión de suelos, desarrollo urbano, extracción ilegal de especies, contaminación de las aguas y suelos y han perdido sus objetivos de conservación, apuntó la académica de la UI.

Explicó que dentro de estas ANP existe una zona de amortiguamiento donde las comunidades locales pueden hacer uso de estas reservas para actividades productivas, también existe otra área, la núcleo en donde están restringidas acciones como la minería, tala, agricultura o ganadería.

“Hace unos días el presidente Peña Nieto decretó cuatro ANP con ello, el país maneja un territorio a 90 millones de hectáreas con un presupuesto público de .02 por ciento, por lo tanto, es clave los programas de manejo”, sostuvo.

Destacó que también están presentes otras amenazas en las ANP como los cambios en la legislación, los cuales, sino se hacen de manera cuidadosa y se resta el presupuesto a la Conanp estaría en riesgo poder aplicar estos programas de manejo.

“No hay que perder de vista donde están las verdaderas amenazas, un decreto es un primero paso, pero hay que ir vistiendo a lo largo del tiempo”, subrayó.

Entre los grandes retos es que los sectores productivos se den cuenta del papel que juegan las ANP para asegurar que se mantengan los servicios ambientales.

En opinión de la experta hasta ahora el balance en el tema ambiental para la presente administración no ha sido positivo, ya que se han hecho grandes decretos llegando a términos de metas, pero en la práctica se está reduciendo el presupuesto para su conservación.
VULNERABILIDAD

En el mes de abril del presente año la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), hizo una recomendación a la Semarnat y a la Conanp para elaborar nuevos estudios para recategorizar los territorios que aún no tienen su plan de manejo y que perdieron su vocación de conservación, así como identificar y suprimir los obstáculos que hasta ahora han impedido la elaboración y publicación de los instrumentos en cuestión.

El documento señala que la falta de ellos mantiene a diversas regiones del país en una condición de vulnerabilidad y amenaza frente a diferentes mega proyectos de infraestructura, extractivos, turísticos o comerciales que pretenden realizarse en ellas.

Un ejemplo claro de la omisión es Punta Nizuc, en Quintana Roo, un área natural protegida rodeada de manglares, 230 especies de aves, reptiles, vegetación marina, manatíes y tortugas, que está en riesgo de ser devastada.

Otros lugares con programas de acción sin actualizar son “Arrecifes de Cozumel” y “Costa Occidental de Isla Mujeres” y “Punta Cancún”.

En tanto, entre los programas de manejo que no han sido publicados están: “Cabo San Lucas”, el “Complejo Lagunar Ojo de Liebre”, el “Corredor Biológico Chichinautzin”, el parque nacional “Bosencheve” y el parque nacional “Palenque”.

La CNDH señaló que una administración adecuada de las ANP, juegan un importante papel en la mitigación de los desafíos ambientales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la crisis hídrica, la inseguridad alimentaria, y la respuesta a los desastres naturales.