/ viernes 30 de octubre de 2020

El papa Francisco prepara el próximo cónclave

A finales de noviembre nombrará a trece nuevos cardenales, entre ellos nueve electores, que comparten su visión de una iglesia comprometida con los pobres y desfavorecidos de todo el mundo

El papa Francisco "creará" a finales de noviembre a trece nuevos cardenales, entre ellos nueve electores, con los que sigue su labor de transformación del cónclave que elegirá el próximo pontífice.

Fiel a su línea a favor de una iglesia más social, el papa latinoamericano designó como cardenales a "pastores", que comparten su visión de una iglesia comprometida con los pobres y desfavorecidos de todo el mundo.

El anuncio fue hecho por el mismo papa el pasado 25 de octubre al término del ángelus dominical y desconcertó a los católicos debido a que el mundo está concentrado en la emergencia sanitaria que azota el planeta por el coronavirus.

Por ello aún no se conocen los detalles sobre cómo se desarrollará la ceremonia para la investidura de los nuevos purpurados, prevista para el 28 de noviembre.

El Vaticano respeta las restricciones dispuestas por Italia debido a la pandemia y muchos de los designados provienen de diferentes continentes por lo que es posible que no logren estar presentes.

De los nueve cardenales con menos de 80 años y por lo tanto con derecho al voto en el cónclave para la elección del futuro jefe de la Iglesia, figura el primer afroamericano de la historia, el arzobispo de Washington, Wilton Gregory, originario del South Side de Chicago, conocido por sus posiciones progresistas a favor de los homosexuales.

Personalidades poco comunes

"Ha escogido personalidades fuera del común", comentó el vaticanista Iacopo Scaramuzzi.

Recibirán en efecto el título cardenalicio el arzobispo de Kigali, en Ruanda, Antoine Kambnada, representante de uno de los países más azotados por las guerras y el hambre, así como monseñor Cornelius Sim, el primer purpurado de la historia de la pequeña nación de Brunéi.

"Prefiere pastores y no le ha dado el título de cardenal a arzobispos italianos de importantes ciudades como ha sido la tradición", subraya Scaramuzzi.

"Sorprende que haya excluido ilustres personalidades de la iglesia italiana, como el arzobispo Mario Delpini, de la diócesis de Milán, la más importante", escribió por su parte Francesco Grana, vaticanista del diario italiano Il Fatto Quotidiano.

El papa "se siente cercado por la Curia romana", sostiene Grana al referirse al reciente escándalo por malversación de fondos que involucró a la influyente Secretaría de Estado, el equivalente al ministerio del Interior.

"El pontífice está equilibrando el colegio cardenalicio con nuevos criterios, independientemente de los grupos de poder internos, y según la población católica", explicó Scaramuzzi en un programa radial.

Entre los nombramientos más emblemáticos figuran el de dos simples religiosos italianos: el romano Augusto Paolo Lojudice, "Don Paolo", actual arzobispo de Siena, pero conocido por su defensa de los gitanos de la capital y el sacerdote franciscano Mauro Gambetti, guardián del Santo Convento de Asís, la ciudad de San Francisco, el santo de los pobres.

"Refuerza así su relación con Asís, la ciudad símbolo de la paz y en donde firmó en octubre su tercera encíclica, 'Fratelli tutti'. Un texto clave de su pontificado", recalcó Grana.

Un guiño a América Latina

El papa latinoamericano, que suele dar mucha atención a su región, optó está vez por premiar al religioso español y residente desde hace décadas en Chile, Celestino Aós, arzobispo de Santiago de Chile, encargado de la delicada tarea de renovar la iglesia de ese país tras la renuncia de todo el episcopado por los escándalos y el encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por curas.

Otro gesto emblemático para América Latina es la de otorgar el título cardenalicio al obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, el mexicano Felipe Arizmedi Esquivel.

Pese a que no podrá participar en el cónclave por superar los 80 años, Arizmendi representa a la iglesia empeñada con las comunidades indígenas y los emigrantes centroamericanos, con los que ha trabajado durante años.

Relativamente cercano al legendario monseñor Samuel Ruíz, obispo de Chiapas, la zona más pobre de México, el nuevo cardenal mexicano es considerado un progresista en lo social y un conservador en lo moral.

Al término del llamado consistorio de noviembre, el Colegio Cardenalicio quedará compuesto por 232 purpurados, de los cuales 128 serán electores en un futuro cónclave, y 104 son mayores de 80 años.

El papa argentino ha "creado", según el término religioso, en total 101 cardenales, 79 con edad para votar cuando fueron designados

El papa Francisco "creará" a finales de noviembre a trece nuevos cardenales, entre ellos nueve electores, con los que sigue su labor de transformación del cónclave que elegirá el próximo pontífice.

Fiel a su línea a favor de una iglesia más social, el papa latinoamericano designó como cardenales a "pastores", que comparten su visión de una iglesia comprometida con los pobres y desfavorecidos de todo el mundo.

El anuncio fue hecho por el mismo papa el pasado 25 de octubre al término del ángelus dominical y desconcertó a los católicos debido a que el mundo está concentrado en la emergencia sanitaria que azota el planeta por el coronavirus.

Por ello aún no se conocen los detalles sobre cómo se desarrollará la ceremonia para la investidura de los nuevos purpurados, prevista para el 28 de noviembre.

El Vaticano respeta las restricciones dispuestas por Italia debido a la pandemia y muchos de los designados provienen de diferentes continentes por lo que es posible que no logren estar presentes.

De los nueve cardenales con menos de 80 años y por lo tanto con derecho al voto en el cónclave para la elección del futuro jefe de la Iglesia, figura el primer afroamericano de la historia, el arzobispo de Washington, Wilton Gregory, originario del South Side de Chicago, conocido por sus posiciones progresistas a favor de los homosexuales.

Personalidades poco comunes

"Ha escogido personalidades fuera del común", comentó el vaticanista Iacopo Scaramuzzi.

Recibirán en efecto el título cardenalicio el arzobispo de Kigali, en Ruanda, Antoine Kambnada, representante de uno de los países más azotados por las guerras y el hambre, así como monseñor Cornelius Sim, el primer purpurado de la historia de la pequeña nación de Brunéi.

"Prefiere pastores y no le ha dado el título de cardenal a arzobispos italianos de importantes ciudades como ha sido la tradición", subraya Scaramuzzi.

"Sorprende que haya excluido ilustres personalidades de la iglesia italiana, como el arzobispo Mario Delpini, de la diócesis de Milán, la más importante", escribió por su parte Francesco Grana, vaticanista del diario italiano Il Fatto Quotidiano.

El papa "se siente cercado por la Curia romana", sostiene Grana al referirse al reciente escándalo por malversación de fondos que involucró a la influyente Secretaría de Estado, el equivalente al ministerio del Interior.

"El pontífice está equilibrando el colegio cardenalicio con nuevos criterios, independientemente de los grupos de poder internos, y según la población católica", explicó Scaramuzzi en un programa radial.

Entre los nombramientos más emblemáticos figuran el de dos simples religiosos italianos: el romano Augusto Paolo Lojudice, "Don Paolo", actual arzobispo de Siena, pero conocido por su defensa de los gitanos de la capital y el sacerdote franciscano Mauro Gambetti, guardián del Santo Convento de Asís, la ciudad de San Francisco, el santo de los pobres.

"Refuerza así su relación con Asís, la ciudad símbolo de la paz y en donde firmó en octubre su tercera encíclica, 'Fratelli tutti'. Un texto clave de su pontificado", recalcó Grana.

Un guiño a América Latina

El papa latinoamericano, que suele dar mucha atención a su región, optó está vez por premiar al religioso español y residente desde hace décadas en Chile, Celestino Aós, arzobispo de Santiago de Chile, encargado de la delicada tarea de renovar la iglesia de ese país tras la renuncia de todo el episcopado por los escándalos y el encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por curas.

Otro gesto emblemático para América Latina es la de otorgar el título cardenalicio al obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, el mexicano Felipe Arizmedi Esquivel.

Pese a que no podrá participar en el cónclave por superar los 80 años, Arizmendi representa a la iglesia empeñada con las comunidades indígenas y los emigrantes centroamericanos, con los que ha trabajado durante años.

Relativamente cercano al legendario monseñor Samuel Ruíz, obispo de Chiapas, la zona más pobre de México, el nuevo cardenal mexicano es considerado un progresista en lo social y un conservador en lo moral.

Al término del llamado consistorio de noviembre, el Colegio Cardenalicio quedará compuesto por 232 purpurados, de los cuales 128 serán electores en un futuro cónclave, y 104 son mayores de 80 años.

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