/ viernes 22 de mayo de 2020

Cuarto de Guerra

ESPERANZA. El partido Redes Sociales Progresistas está condenado a seguir las instrucciones de su patrona máxima, la profesora Elba Esther Gordillo, pero a nivel local guarda esperanza de tener libertad para aliarse con quien más convenga a su proyecto, teniendo como principal valor una estructura de apoyo y de movilización bastante ligada, y por lo tanto efectiva, a ese cuerpo casi paramilitar que es el sindicalismo magisterial. Así que, mucho ojo, la alianza de RSP con Morena no es un hecho y puede ser determinante.

ATADO. Quien seguro no tendrá tanta suerte es el camaleónico Ricardo Astudillo, gerente estatal del Partido Verde que lo mismo se ha puesto la camiseta del PRI que del PAN y que ahora, en pleno travestismo político por la supervivencia, tendrá que uniformarse con Morena en el 2021, pese al dramático y al parecer imparable desplome en las encuestas de intención de voto del partido en el poder federal.

LO MISMO. Por más que hable de renovación y de que es hora de retomar los triunfos, el PRI estatal nomás no se sacude a dos pesados lastres, por cierto grandes perdedores electorales en la debacle del 2015 con Roberto Loyola como principal candidato, que hoy se presumen como los “operadores” electorales y legislativos del “partidazo” (juar juar): el inefable Antonio Macías y la eterna beneficiada de las cuotas de género Abigail Arredondo. ¿Es en serio?

ESPERANZA. El partido Redes Sociales Progresistas está condenado a seguir las instrucciones de su patrona máxima, la profesora Elba Esther Gordillo, pero a nivel local guarda esperanza de tener libertad para aliarse con quien más convenga a su proyecto, teniendo como principal valor una estructura de apoyo y de movilización bastante ligada, y por lo tanto efectiva, a ese cuerpo casi paramilitar que es el sindicalismo magisterial. Así que, mucho ojo, la alianza de RSP con Morena no es un hecho y puede ser determinante.

ATADO. Quien seguro no tendrá tanta suerte es el camaleónico Ricardo Astudillo, gerente estatal del Partido Verde que lo mismo se ha puesto la camiseta del PRI que del PAN y que ahora, en pleno travestismo político por la supervivencia, tendrá que uniformarse con Morena en el 2021, pese al dramático y al parecer imparable desplome en las encuestas de intención de voto del partido en el poder federal.

LO MISMO. Por más que hable de renovación y de que es hora de retomar los triunfos, el PRI estatal nomás no se sacude a dos pesados lastres, por cierto grandes perdedores electorales en la debacle del 2015 con Roberto Loyola como principal candidato, que hoy se presumen como los “operadores” electorales y legislativos del “partidazo” (juar juar): el inefable Antonio Macías y la eterna beneficiada de las cuotas de género Abigail Arredondo. ¿Es en serio?

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