/ viernes 3 de noviembre de 2023

Temen crisis sanitaria en Acapulco por basura acumulada

El cálculo de la Coparmex es cinco veces mayor que el costo de los apoyos que dará el Gobierno federal, ayer emitió la declaratoria de emergencia para Guerrero

ACAPULCO.- El hedor en cada esquina, en cada calle, ya es insoportable. La basura acumulada durante nueve días ya encendió las alarmas entre la población. Entre los amasijos de láminas oxidadas, entre los desperdicios nauseabundos, hay animales muertos; hay comida putrefacta; hay nubes de moscas.

La población, hasta ayer, desconocía si las autoridades ya emitieron alguna alerta sanitaria.

Foto: Roberto Hernández /El Sol de México

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Los cubrebocas, como en la pandemia de Covid-19, comienzan a utilizarse de nuevo. Son muy pocos los que echan mano de él. Los más, todavía desesperados por conseguir artículos de primera necesidad, como agua y comida, sortean metro a metro las montañas de basura pestilentes.


Los acapulqueños coinciden en que si no hay una atención urgente a este asunto pronto se desencadenará una emergencia epidemiológica. También comentan que si se han dado anuncios de los gobiernos federal, estatal o municipal sobre este tema, no han llegado a la población porque "no hay luz, no hay internet, no hay información a la mano para enterarnos".

Jorge Tena camina sobre la costera Miguel Alemán, en la zona del centro histórico de Acapulco, con una pequeña bolsa del mandado y un chicharrón de cerdo envuelto en plástico transparente. Viene del mercado y menciona que hasta este jueves, a nueve días del brutal impacto de Otis sobre el puerto, comenzaron apenas a sacar la carne, el pollo y el pescado que estaba en los refrigeradores descompuestos, y que luego fueron cubiertos con cal.

Nadia Herrera, integrante de las "Brigadas de Salud" del gobierno federal, reconoce que esta situación ya se está viendo reflejada con las personas que cada día se acercan más a los centros móviles de la Secretaría de Salud federal con síntomas de enfermedades gastrointestinales y respiratorias.

"Sí. Son muchos los que se han acercado a nosotros y cada día llegan más pacientes con estos síntomas, sobre todo diarreas".

A un costado de la Diana Cazadora, símbolo de este puerto guerrerense, Nadia considera que sí es necesario que las autoridades ya estén considerando la posibilidad de lanzar una alerta sanitaria por está situación, ya que "las condiciones de insalubridad, sumada a la carencia de agua, pueden detonar un problema mayor".

El agua estancada que provocaron las lluvias que se registraron al día siguiente del impacto inmisericorde del huracán Otis sobre el puerto de Acapulco también han generado la propagación de olores fétidos y evaporaciones tóxicas. Los pobladores que realizan largas filas para cargar sus teléfonos móviles conviven en ese ambiente de desechos y olores de cadáveres de animales en descomposición.


Desde hace unos días, cuando sale a la calle, Mayra Jiménez lleva en la nariz y en la boca una pequeña toalla blanca. "El olor es insoportable. Putrefacto. Tengo una hija y también se protege con una toalla o con un cubrebocas. Y es que este problema no es de unas calles, es de todo Acapulco. Así están todas las colonias".

Héctor Collado es más enérgico. Señala que "es preocupante que gente que se dice de Morena, que se dice del pueblo, me refiero concretamente a la presidenta municipal, Abelina López, no esté actuando en estos momentos tan difíciles. La señora debe de poner a trabajar al municipio, como cuando andaba en campaña".

"El municipio en este momento es un basurero. No es culpa de ella, pero el ayuntamiento sí es su responsabilidad y debe asumir sus funciones como máxima autoridad del municipio".

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Silvia Dávila volvió a usar el cubrebocas que utilizó en la pandemia de Covid-19. Esta vez lo hizo para ir al mercado. Comenta que no sólo lo hace para disimular un poco los olores fétidos que emanan en casi todas las calles de Acapulco, sino sobre todo para evitar una enfermedad.

"El sol, el calor que se ha sentido en los últimos días, la comida descompuesta y los animales que seguramente han quedado ahí atrapados, representan un verdadero foco de infección que puede derivar en una crisis de salud. Sería muy triste ver que no hemos salido de una situación trágica para entrar a otra".

ACAPULCO.- El hedor en cada esquina, en cada calle, ya es insoportable. La basura acumulada durante nueve días ya encendió las alarmas entre la población. Entre los amasijos de láminas oxidadas, entre los desperdicios nauseabundos, hay animales muertos; hay comida putrefacta; hay nubes de moscas.

La población, hasta ayer, desconocía si las autoridades ya emitieron alguna alerta sanitaria.

Foto: Roberto Hernández /El Sol de México

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Los cubrebocas, como en la pandemia de Covid-19, comienzan a utilizarse de nuevo. Son muy pocos los que echan mano de él. Los más, todavía desesperados por conseguir artículos de primera necesidad, como agua y comida, sortean metro a metro las montañas de basura pestilentes.


Los acapulqueños coinciden en que si no hay una atención urgente a este asunto pronto se desencadenará una emergencia epidemiológica. También comentan que si se han dado anuncios de los gobiernos federal, estatal o municipal sobre este tema, no han llegado a la población porque "no hay luz, no hay internet, no hay información a la mano para enterarnos".

Jorge Tena camina sobre la costera Miguel Alemán, en la zona del centro histórico de Acapulco, con una pequeña bolsa del mandado y un chicharrón de cerdo envuelto en plástico transparente. Viene del mercado y menciona que hasta este jueves, a nueve días del brutal impacto de Otis sobre el puerto, comenzaron apenas a sacar la carne, el pollo y el pescado que estaba en los refrigeradores descompuestos, y que luego fueron cubiertos con cal.

Nadia Herrera, integrante de las "Brigadas de Salud" del gobierno federal, reconoce que esta situación ya se está viendo reflejada con las personas que cada día se acercan más a los centros móviles de la Secretaría de Salud federal con síntomas de enfermedades gastrointestinales y respiratorias.

"Sí. Son muchos los que se han acercado a nosotros y cada día llegan más pacientes con estos síntomas, sobre todo diarreas".

A un costado de la Diana Cazadora, símbolo de este puerto guerrerense, Nadia considera que sí es necesario que las autoridades ya estén considerando la posibilidad de lanzar una alerta sanitaria por está situación, ya que "las condiciones de insalubridad, sumada a la carencia de agua, pueden detonar un problema mayor".

El agua estancada que provocaron las lluvias que se registraron al día siguiente del impacto inmisericorde del huracán Otis sobre el puerto de Acapulco también han generado la propagación de olores fétidos y evaporaciones tóxicas. Los pobladores que realizan largas filas para cargar sus teléfonos móviles conviven en ese ambiente de desechos y olores de cadáveres de animales en descomposición.


Desde hace unos días, cuando sale a la calle, Mayra Jiménez lleva en la nariz y en la boca una pequeña toalla blanca. "El olor es insoportable. Putrefacto. Tengo una hija y también se protege con una toalla o con un cubrebocas. Y es que este problema no es de unas calles, es de todo Acapulco. Así están todas las colonias".

Héctor Collado es más enérgico. Señala que "es preocupante que gente que se dice de Morena, que se dice del pueblo, me refiero concretamente a la presidenta municipal, Abelina López, no esté actuando en estos momentos tan difíciles. La señora debe de poner a trabajar al municipio, como cuando andaba en campaña".

"El municipio en este momento es un basurero. No es culpa de ella, pero el ayuntamiento sí es su responsabilidad y debe asumir sus funciones como máxima autoridad del municipio".

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Silvia Dávila volvió a usar el cubrebocas que utilizó en la pandemia de Covid-19. Esta vez lo hizo para ir al mercado. Comenta que no sólo lo hace para disimular un poco los olores fétidos que emanan en casi todas las calles de Acapulco, sino sobre todo para evitar una enfermedad.

"El sol, el calor que se ha sentido en los últimos días, la comida descompuesta y los animales que seguramente han quedado ahí atrapados, representan un verdadero foco de infección que puede derivar en una crisis de salud. Sería muy triste ver que no hemos salido de una situación trágica para entrar a otra".

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