/ viernes 1 de noviembre de 2019

Humanitas: arte y pasión

Un concepto que se hizo viral en el siglo XXI fue la posverdad, que se refiere a que los hechos objetivos resultan menos influyentes que las narrativas emotivas. Un ejemplo concreto fue la votación del Brexit en el Reino Unido, en la que se difundió información falsa para moldear la opinión de los ciudadanos y convencerlos de que abandonar la Unión Europea era un acierto. Cuando se descubrió lo mediático de esta posverdad y sus consecuencias. Ahora los británicos han tenido que postergar la salida de la unión europea en la que habían confiado una mayoría ciudadana.

En el ámbito político y social, se ha inoculado el germen de la posverdad, tanto en el sujeto como en el colectivo que se da por satisfecho ante los enunciados, y queda edulcorado para actuar y pensar políticamente, es decir, queda desarticulado el sujeto de la verdad y de la crítica de ésta.” Como si todo fuera verdad y al mismo tiempo nada”.

En el ámbito artístico ocurre lo mismo, hay representaciones que pretenden sustituir al arte por medio de enunciados que le proporcionan satisfacción al sujeto, para que se auto engañe y quede satisfecho con su juicio; también cuando pretenden falsear la posibilidad de que lo artístico sea algo bien realizado y estructurado se recurre a la posverdad.

Uno de los problemas que enfrenta el mundo contemporáneo es el relativismo de la verdad, ya que hay posturas que la consideran secuestrada desde hace siglos por determinadas corrientes como la modernidad, el capitalismo, el socialismo, la ciencia, la religión, etc., incluso que la verdad ha muerto.

Un ejemplo en la historia de la filosofía es Sócrates, que muere por defender la verdad de su tiempo frente a los sofistas. Los sofistas recibían dinero por diseñar prêt-à-porter, una verdad a modo para la comunidad y los sujetos, gracias al poder de la oratoria y de la palabra, que recordemos, la palabra construye sentido y no siempre es representación del sentido. Por supuesto recordemos a Parménides que habla de la aletheia que es lo que se muestra, lo que se revela; y Platón en el mito de la Caverna señala la verdad fuera de la caverna.

Algunos autores definen la posverdad como la inclinación de no hacerse cargo de las cosas que la realidad está señalando, sujetos que prefieren interpretar la realidad para confirmar o empatar lo que creen o lo que desean, es decir, es un autoengaño para ajustar lo real con lo que el sujeto desea que sea verdad.

En el mundo contemporáneo y en las democracias modernas, la verdad sufre un descentramiento a favor de aumentar los derechos ciudadanos. En el arte ocurre algo similar, la democratización del arte aumenta la participación ciudadana en el quehacer artístico y cultural, provocando que muchos más sujetos realicen prácticas artísticas, para hacer visible su contexto social y la demanda de derechos que no se aplican en sus comunidades. Esto ha provocado que también el canon del arte se descentralice, es decir, que pierda su centralidad y su protagonismo histórico en la sociedad actual, generando un conflicto de orden canónico sobre la verdad, y el compromiso que se espera que el arte debe cumplir. La verdad es un constructo social que nos ofrece sentido y horizonte, aunque con sus relatos también ha construido sociedades de rebaño.

bobiglez@gmail.com

Un concepto que se hizo viral en el siglo XXI fue la posverdad, que se refiere a que los hechos objetivos resultan menos influyentes que las narrativas emotivas. Un ejemplo concreto fue la votación del Brexit en el Reino Unido, en la que se difundió información falsa para moldear la opinión de los ciudadanos y convencerlos de que abandonar la Unión Europea era un acierto. Cuando se descubrió lo mediático de esta posverdad y sus consecuencias. Ahora los británicos han tenido que postergar la salida de la unión europea en la que habían confiado una mayoría ciudadana.

En el ámbito político y social, se ha inoculado el germen de la posverdad, tanto en el sujeto como en el colectivo que se da por satisfecho ante los enunciados, y queda edulcorado para actuar y pensar políticamente, es decir, queda desarticulado el sujeto de la verdad y de la crítica de ésta.” Como si todo fuera verdad y al mismo tiempo nada”.

En el ámbito artístico ocurre lo mismo, hay representaciones que pretenden sustituir al arte por medio de enunciados que le proporcionan satisfacción al sujeto, para que se auto engañe y quede satisfecho con su juicio; también cuando pretenden falsear la posibilidad de que lo artístico sea algo bien realizado y estructurado se recurre a la posverdad.

Uno de los problemas que enfrenta el mundo contemporáneo es el relativismo de la verdad, ya que hay posturas que la consideran secuestrada desde hace siglos por determinadas corrientes como la modernidad, el capitalismo, el socialismo, la ciencia, la religión, etc., incluso que la verdad ha muerto.

Un ejemplo en la historia de la filosofía es Sócrates, que muere por defender la verdad de su tiempo frente a los sofistas. Los sofistas recibían dinero por diseñar prêt-à-porter, una verdad a modo para la comunidad y los sujetos, gracias al poder de la oratoria y de la palabra, que recordemos, la palabra construye sentido y no siempre es representación del sentido. Por supuesto recordemos a Parménides que habla de la aletheia que es lo que se muestra, lo que se revela; y Platón en el mito de la Caverna señala la verdad fuera de la caverna.

Algunos autores definen la posverdad como la inclinación de no hacerse cargo de las cosas que la realidad está señalando, sujetos que prefieren interpretar la realidad para confirmar o empatar lo que creen o lo que desean, es decir, es un autoengaño para ajustar lo real con lo que el sujeto desea que sea verdad.

En el mundo contemporáneo y en las democracias modernas, la verdad sufre un descentramiento a favor de aumentar los derechos ciudadanos. En el arte ocurre algo similar, la democratización del arte aumenta la participación ciudadana en el quehacer artístico y cultural, provocando que muchos más sujetos realicen prácticas artísticas, para hacer visible su contexto social y la demanda de derechos que no se aplican en sus comunidades. Esto ha provocado que también el canon del arte se descentralice, es decir, que pierda su centralidad y su protagonismo histórico en la sociedad actual, generando un conflicto de orden canónico sobre la verdad, y el compromiso que se espera que el arte debe cumplir. La verdad es un constructo social que nos ofrece sentido y horizonte, aunque con sus relatos también ha construido sociedades de rebaño.

bobiglez@gmail.com

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