/ miércoles 14 de febrero de 2024

Valor-es educación | Soltando de pisos pegajosos y rompiendo techos de cristal


A lo largo de la historia, muchas mujeres han dado cuenta de talento y liderazgo para alcanzar el reconocimiento en sectores como el científico, el político y el artístico. Sin embargo, para muchas el momento de ser nombradas llegó tarde, como el caso de Rosalind Franklin, quien descubrió la estructura del ADN y murió sin que se le atribuyera el mérito y, en su lugar, tres hombres ganaron el Nobel sin incluirla. O el caso de Cecilia Payne-Gaposchkin, astrofísica que sostuvo que las estrellas están compuestas por hidrógeno y helio y, de nueva cuenta, un hombre recibió los honores. A Hedy Lamarr el reconocimiento por sentar las bases de la tecnología inalámbrica llegó mucho tiempo después, a lo que ella respondió “ya era hora”.

Las mujeres enfrentan numerosas dificultades para alcanzar logros que para los hombres son comunes. A la fecha solo 64 mujeres han sido reconocidas en los Premios Nobel contra 901 varones. De éstas, solo 26 han sido galardonadas en ciencias, 15 de ellas en este siglo. A nivel mundial solo el 30% de las personas que hacen investigación científica son mujeres. En nuestro país, el 39% de las y los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores son mujeres. ¿Cuáles son las razones de que esto ocurra? Existen diferentes situaciones que se interponen entre el éxito académico y las mujeres.

Los pisos pegajosos son las condiciones que mantienen a las mujeres en puestos jerárquicos bajos, con menor salario que sus homólogos varones. Se trata de los prejuicios derivados de los estereotipos que mantienen en la sociedad una falsa percepción de las capacidades de las mujeres para determinadas actividades y toma de decisiones. Lo anterior genera inseguridad y dudas en la misma mujer respecto a sus habilidades. Además, la asignación de las tareas del cuidado de la familia y del hogar mantienen a muchas mujeres ancladas sin poder desarrollarse, incluso llevando a cabo largas jornadas de trabajo doméstico sin pago alguno. Por su parte, los techos de cristal son barreras que dificultan a las mujeres ascender hacia posiciones superiores en la jerarquía de sus organizaciones. Se trata de normas escritas o no escritas que limitan a las mujeres dados los estereotipos sociales. Por ello muy pocas mujeres son dirigentes políticas, gobernadoras, presidentas, directoras o dirigentes de grandes compañías.

Contrario a lo anterior, se ha demostrado que el liderazgo femenino es poderoso y que las mujeres pueden lograr cualquier tarea que les sea encomendada. El número de mujeres que logra alcanzar el reconocimiento académico, laboral o político va en aumento. En el área científica y tecnológica es necesario romper con los estereotipos y lograr empoderar a niñas y jóvenes para que busquen desarrollarse en las ciencias, las matemáticas y las tecnologías. En nuestro país hay un déficit de investigadores, pero principalmente de investigadoras. El talento femenino es indispensable para resolver las problemáticas que aquejan a la sociedad actual. Sin duda, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia es una fecha importante ya que visibiliza la problemática y genera acciones que, paulatinamente, van dando frutos.



A lo largo de la historia, muchas mujeres han dado cuenta de talento y liderazgo para alcanzar el reconocimiento en sectores como el científico, el político y el artístico. Sin embargo, para muchas el momento de ser nombradas llegó tarde, como el caso de Rosalind Franklin, quien descubrió la estructura del ADN y murió sin que se le atribuyera el mérito y, en su lugar, tres hombres ganaron el Nobel sin incluirla. O el caso de Cecilia Payne-Gaposchkin, astrofísica que sostuvo que las estrellas están compuestas por hidrógeno y helio y, de nueva cuenta, un hombre recibió los honores. A Hedy Lamarr el reconocimiento por sentar las bases de la tecnología inalámbrica llegó mucho tiempo después, a lo que ella respondió “ya era hora”.

Las mujeres enfrentan numerosas dificultades para alcanzar logros que para los hombres son comunes. A la fecha solo 64 mujeres han sido reconocidas en los Premios Nobel contra 901 varones. De éstas, solo 26 han sido galardonadas en ciencias, 15 de ellas en este siglo. A nivel mundial solo el 30% de las personas que hacen investigación científica son mujeres. En nuestro país, el 39% de las y los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores son mujeres. ¿Cuáles son las razones de que esto ocurra? Existen diferentes situaciones que se interponen entre el éxito académico y las mujeres.

Los pisos pegajosos son las condiciones que mantienen a las mujeres en puestos jerárquicos bajos, con menor salario que sus homólogos varones. Se trata de los prejuicios derivados de los estereotipos que mantienen en la sociedad una falsa percepción de las capacidades de las mujeres para determinadas actividades y toma de decisiones. Lo anterior genera inseguridad y dudas en la misma mujer respecto a sus habilidades. Además, la asignación de las tareas del cuidado de la familia y del hogar mantienen a muchas mujeres ancladas sin poder desarrollarse, incluso llevando a cabo largas jornadas de trabajo doméstico sin pago alguno. Por su parte, los techos de cristal son barreras que dificultan a las mujeres ascender hacia posiciones superiores en la jerarquía de sus organizaciones. Se trata de normas escritas o no escritas que limitan a las mujeres dados los estereotipos sociales. Por ello muy pocas mujeres son dirigentes políticas, gobernadoras, presidentas, directoras o dirigentes de grandes compañías.

Contrario a lo anterior, se ha demostrado que el liderazgo femenino es poderoso y que las mujeres pueden lograr cualquier tarea que les sea encomendada. El número de mujeres que logra alcanzar el reconocimiento académico, laboral o político va en aumento. En el área científica y tecnológica es necesario romper con los estereotipos y lograr empoderar a niñas y jóvenes para que busquen desarrollarse en las ciencias, las matemáticas y las tecnologías. En nuestro país hay un déficit de investigadores, pero principalmente de investigadoras. El talento femenino es indispensable para resolver las problemáticas que aquejan a la sociedad actual. Sin duda, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia es una fecha importante ya que visibiliza la problemática y genera acciones que, paulatinamente, van dando frutos.